Cultura de Paz
¿En qué consiste la cultura de paz?
La cultura de la paz consiste en promover una serie de valores, actitudes y comportamientos, que rechazan la violencia y previenen los conflictos. Tratan de solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación de la obligación entre las personas y las naciones, teniendo en cuenta un punto muy importante que son los derechos, respetándolos e incluyéndolos en esos tratados. Esta fue definida por resolución de la ONU, siendo aprobada por la Organización de las Naciones Unidas el 6 de octubre de 1999 en el Quincuagésimo tercer periodo de sesiones. Asimila un sistema de valores, habilidades, actitudes y modos de actuación, que reflejan el respeto a la vida, al ser humano, a la dignidad, al medio ambiente, a participar, valorar y convivir sin violencia. Evitando los conflictos y favoreciendo del desarrollo de relaciones empáticas entre las personas.
¿Cuál es el objetivo de una cultura de paz?
Para desarrollar y consolidar una cultura de paz, es necesario garantizar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de todas las personas.
Promover una cultura de paz es un desafío
particularmente relevante en América Latina, una región marcada por la
violencia y desigualdades, que afectan principalmente a determinados grupos de
la población.
Niñas/os, adolescentes y jóvenes; mujeres;
personas LGBTQI+; pueblos indígenas; poblaciones afrodescendientes; y personas
con discapacidad son algunos de los grupos cuyos derechos son más vulnerados en
contextos de exclusión económica y social, explotación, destrucción ambiental y
discriminación basada en género, orientación sexual, etnia, raza, origen, entre
otros factores.
Desafíos que se enfrenta la cultura de paz:
Ante este escenario, la tarea de promover la
paz con equidad de género se vuelve relevante y desafiante porque requiere
hacer frente a múltiples formas de violencia: conflictos armados, violencia de
género, racismo, violencia contra adolescentes y jóvenes, explotación sexual,
tortura, violencia estatal, entre otros. No hay cultura de paz sin justicia
social y la garantía de la universalidad de derechos humanos, como el derecho a
la educación, la salud, los alimentos y a un medio ambiente sano y seguro.
La Declaración de las Naciones Unidas establece que la promoción de la cultura de paz requiere la eliminación de todas las formas de discriminación basada en raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra origen nacional, étnico o social, propiedad, discapacidad, nacimiento u otro estatuto.
Educar para la paz:
Educar para la paz es propiciar el desarrollo
de habilidades y la adquisición de herramientas que permitan a las personas y a
los pueblos convivir de forma pacífica, o lo que es lo mismo, vivir sin
violencia. Este proceso lleva implícito la asimilación de valores como la
justicia social, la igualdad, la cooperación, la solidaridad, el respeto y la
autonomía.
Educar para la paz, también es algo que se puede enseñar en el salón de clases; podemos desarrollar los valores de respeto, empatía y solidaridad a través de ejercicios reflexivos, dinámicas de grupo, videos o cualquier estrategia didáctica dentro del aula.
Es responsabilidad de todos educar en valores, fomentar valores positivos en los alumnos, generar ambientes seguros y de respeto, no solamente dando “sermones” de lo importante que es ser buen amigo y tener empatía, sino también utilizando distintas actividades que puedan ayudar.
Y tú, ¿cómo practicarías la educación para la paz? Comenta en el blog como es que tú aportas en la paz y que haces para que puedan vivir tranquilos en la sociedad, queremos saber puntos de vista y opiniones para que podamos ver como mejorar la comunidad y aportar cada quien en la sociedad que nosotros vivimos y así podamos aplicar esos conocimientos cada uno y vivir tranquilos en nuestras comunidades, sociedades, etc.





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